y yo la altatorre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!
¡No podía ser!
Tú eras el océano
Tú eras el océano
y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!
¡No podía ser!
Hermosa tú, yo altivo:
Hermosa tú, yo altivo:
acostumbrados uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha,
inevitable el choque...
¡No podía ser!
*
*
No hay comentarios:
Publicar un comentario