viernes, 11 de diciembre de 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

martes, 24 de noviembre de 2009

Kseniya Simonova





Kseniya Simonova es la ganadora de la edición Ucraniana de "Tienes talento".
En la final, pintó en directo una animación de la invasión alemana de Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial usando sus dedos y una superficie con arena.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Pablo Neruda


"Algun dia en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontraras a ti mismo, y esa, solo esa, puede ser la mas feliz o la mas amarga de tus horas"

...

Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…

La Belleza





Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el paso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón
y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo mas alto
pondrá a salvo su cabeza
Aunque se hunda en el asfalto
la belleza...

Míralos, como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre,
locos por que nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza...

Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales,
tanto vendes, tanto vales,
¡viva la revolución!
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…


...................................Aute

lunes, 16 de noviembre de 2009

El Dulce Sabor De Una Mujer Exquisita






Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,

si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,

si los rollitos no te generan trauma,

si nunca has sufrido de anorexia,

si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,

si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar

y no estar sobre una toalla durante horas,

si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,

si sabes cómo se prepara un arroz,

si puedes preparar un almuerzo completo,

si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar,

si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio,

si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo

sin una gota de maquillaje en el rostro...

ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN....

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies,

si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.

Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca,

ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo,

es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa

y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos,

ni más cargos académicos,

es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente

(aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes...

Los que estamos fuera de foco somos los hombres)

sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada

al ser admirada por su belleza y elegancia,

es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un HOMBRE... UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así...

Que se siente orgulloso de tenerla como compañera....

Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento...

Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles,

desde lavar platos y atender tripones,

hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes....

La verdad, compañeros hombres,es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas'

nos llevan gran recorrido...

¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la

vistosidad de su empaque...!

Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle,

teniendo un exquisitísimo manjar en casa.


Gabriel García Márquez

jueves, 29 de octubre de 2009

Cuando Me Ame De Verdad



Cuando me ame de verdad


Cuando me ame de verdad,
comprenderé que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto,
en la hora correcta,
y en el momento exacto.
Y, entonces, podré relajarme.
Sabré que eso tiene nombre...
Auto-estima…

Cuando me ame de verdad,
podré percibir que mi
angústia y mi sufrimiento
emocional, no es sino una
señal de que voy contra mis
propias verdades.
Sabré lo que es la...
Autenticidad…

Cuando me ame de verdad,
dejaré de desear que mi vida
sea diferente
y comenzaré a ver que todo
lo que acontece, contribuye a
mi crecimiento.
Conoceré la...
Madurez…

Cuando me ame de verdad, comenzaré a percibir lo
ofensivo que resulta tratar de forzar alguna
situación, o persona, solo para realizar aquello que
deseo, aún sabiendo que no es el momento
o que la persona no está preparada...
Inclusive yo misma.
Conoceré el...
Respeto…

Cuando me ame de verdad,
comenzaré a librarme de todo
lo que no sea saludable ...
Personas, situaciones, todo y
cualquier cosa que me
empuje hacia abajo.
De início, mi razón llamó
a esa actitud egoísmo.
Conoceré entonces el...
Amor Propio…

Cuando me ame de verdad,
dejaré de temer a tener
tiempo libre y desistiré de
hacer grandes planes,
abandonaré los
Mega-proyectos de futuro.
Haré lo que encuentre
correcto, lo que me guste,
cuando quiera y a mi
propio ritmo.
Sabré que eso es...
Simplicidad..

Cuando me ame de verdad,
desistiré de querer tener
siempre la razón y,
con eso,
erraré muchas menos veces.
Descubriré la...
Humildad…

Cuando me ame de verdad,
desistiré de quedar
reviviendo el pasado y de
preocuparme por el futuro.
Sabré mantenerme en el
presente, que es donde la
vida acontece.
Viviré un día a la vez.
Aprenderé lo que es la...
Plenitud…

Cuando me ame de verdad,
percibiré que mi mente puede
atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando yo la coloque al
servicio de mí corazón, ella será
uma valiosa aliada.
Todo eso será....
¡¡SABER VIVIR !!

“ No debemos tener miedo de confrontarnos...
Hasta los planetas chocan
y del caos nacen las estrellas. ”

Charles Chaplin

martes, 27 de octubre de 2009

La Cordura


Reconocerme en los rincones de tu abrazo.
Comprarte flores cuando sales del trabajo.
Volver contigo cuando escucho el noticiero.
Quedarme fuera y que me empape el aguacero.
Para estar cuerdo.
Y seguir despierto.
Tenerte cerca cuando estalle la razón.
Besar tu estambre, congelar la habitación.
Contigo dentro.
Para estar cuerdo

**Ismael**

La Locura


Abrió la última puerta o eso pensaba
y encontró otra puerta: la luz del alba.
Tiene el alma más habitaciones
que un prostíbulo o un hospital.
Y la Locura más razones para amarte
que un corazón espinas de rosal.
Abrió la última puerta o eso pensaba.
Y sólo abrió los cierres de su garganta.

** Ismael**

miércoles, 14 de octubre de 2009

Something About Us







Puede que no sea el mejor momento,
Puede que no sea la adecuada
pero hay algo sobre nosotros, quiero decir
por que hay algo entre nosotros, de todas maneras

puede que no sea la correcta,
puede que no sea el mejor momento,
Pero hay algo sobre nosotros, que tengo que hacer.
Algún tipo de secreto, que compartiré contigo
te necesito mas que a nada en mi vida
te quiero mas que a nada en mi vida
te extrañare mas que a nadie en mi vida
te amo mas que a nadie en mi vida



*******************************************



It might not be the right time
i might not be the right one
but there's something about us i want to say
cause there's something between us anyway
I might not be the right one
it might not be the right time
but there's something about us i've got to do
some kind of secret i will share with you
I need you more than anything in my life
i want you more than anything in my life
i'll miss you more than anyone in my life
i love you more than anyone in my life

Prolongacion de la noche








No me niegues que a veces,
al despertar,
quisieras refugiarte nuevamente
debajo de mis manos,

quedarte quietecita, apenas
respirando,
convertida en la misma huella
de la noche.




Poemas de Roberto Obregón

viernes, 11 de septiembre de 2009

Tentaciones





El invierno pronuncia tu otro nombre

y comienza el deshielo.

Aventuras el miedo, tienes frío,

atraviesas los primeros abrazos,

reconoces la cuesta, los rostros y la curva,

traduces la inscripción,

resuelves el enigma de la piel

y, liberando la tela metálica de la serpiente

que oscurece la transparencia de tu infancia,

el paisaje recobra su dimensión real:

dueño de tu mirada te ciega los sentidos

y te ofrece el amargo sabor de la maleza,

desde su oscuridad sonora

crecen voces que suben hasta el valle iluminado.

Huye y mírate en el frío tabique del lago,

recuerda su perfil,

apriétate el cilicio del deseo,

enséñale la llave al vigilante,

no olvides la consigna,

vuelve a casa y lávate las manos.

Bien tú sabes que has de volver mañana.




Poemas de Hilario Barrero

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Predisposicion a La Locura


La sitcom norteamericana "Dharma y Greg" comienza con un acto de locura. Sus protagonistas se conocen en un tren y al cruzar sus miradas se enamoran. Todos hemos pasado por una situación así en más de una oportunidad. Pero a diferencia de lo que sicede diariamente, esta vez Greg toma coraje y decide invitar a su desconocida a tomar un café.

Cuántas veces cruzamos miradas con anómimos transeúntes o compañeros de viajes efímeros y sentimos que sus ojos nos acariciaban el terciopelo del corazón. Incluso podemos haber abrigado la esperanza de acercarnos, hablarnos, invitarnos a bajarnos juntos y tomarnos un café o quedarnos una noche en Viena. Pero la timidez, el miedo, hasta los códigos sociales nos cosen la boca y nos reprimen el impuslo. Como dijo una pelirroja en un sueño, somos hormigas, y no quiero ser una hormiga contigo.

Si no fuera por mi primo, creería que las historias de amor como las de Dharma y Greg son puro cuento de hadas o película de Richard Linklater. Pero mi primo Damían es un ejemplo vivo de predisposición a la locura. Una tarde estaba pasando por Madrid, su ciudad, y unos ojos almendras caminando hacia él le robaron el aliento. Dudoso, siguió caminando hasta cruzarla y perderla para siempre. Pero a los pocos pasos apretó los puños y se dijo a sí mismo que esta vez no la iba a dejar pasar. Volvió corriendo sobre sus pasos y la encontró descendiendo en la boca del Metro. -"Disculpa, ¿me das tu teléfono?" le escupió Damián. Los ojos almendras sorieron y respondieron en perfecto madrileño: "Sí. Apunta. Me llamo Carol.". En el apuro, mi primo se había olvidado de preguntarle el nombre.

La apuesta le salió bien, pero bien podría haberle salido mal. Carol es una madrileña encantadora e indiscutiblemente valiente y brava, porque, hay que decirlo, ¿cuántas mujeres están (estamos) dispuestas a dictar su número telefónico a un desconocido?

Pocas.
Quizás tan pocas como hombres capaces de pedirlo de esa forma.

Mi primo Damián, su novia Carol, incluso Dharma y Greg, poseyeron durante un mágico instante lo que yo llamo la predisposición a la locura. Es un momento efímero de adrenalina donde el alma le gana la batalla a la mente por el el cuerpo. Porque sólo los locos y los enamorados son capaces de pedir o ceder su alma o su número de teléfono a un extranjero en sus vidas.

La predisposición a la locura se manifiesta en un instante (el instante en el que le decimos a nuestra alma que sí) pero dura mucho más. Para algunos, es una forma de vida. Para otros, una etapa. Y para otros, sí, es sólo un instante. El alma puede mantenerse agazapada como un conejo blanco esperando el momento indicado para saltar y dominar al cuerpo en el atizbo de presente correcto durante un tiempo indeterminado. A veces toda una vida. A veces el conejo nunca llega a saltar y se le paralizan las piernas de dolor.

Las situaciones provocativas a dejarnos llevar por la locura suceden diariamente en los lugares que solemos frecuentar, esquinas memorizadas o en decorados inesperados como un ascensor o una iglesia. Suceden por la noche, la madrugada y la siesta. Y nosotros las dejamos pasar constanemente, manteniendo al conejito apretado contra el suelo, paciente. Dominamos nuestra locura, ya que no nos dejamos llevar por la tormentosa corriente de ese río fresco llamado inceridumbre. Una y otra vez nos decimos que no a nosotros mismos, porque no es correcto, no está bien visto, no sé si vale la pena o no me queda bien. O simplemente no, porque no sé.

Son aquellos escasos momentos en los que decimos sí, y nos sumergimos en la locura de lo desconocido, lo incierto. ¿Puede salir mal? Claro que sí. Pero la vida es eso. Es vivirla, disfrutarla, arriesgarse, perder, ganar. La vida nos tira los dados constantemente, y nos preguna si vamos a apostar. Todo o nada.


¿Cuánto podés tardar en decir que sí?

viernes, 4 de septiembre de 2009

S m i l e






Smile, though your heart is aching
(sonríe, aunque el corazón duela)
Smile, even though it's breaking
(sonríe, aunque esté roto)
When there are clouds in the sky
(cuando hay nubes en el cielo)
You'll get by...
(obtendrás por...)

If you smile with your fear and sorrow
(si sonríes con tus miedos y penas)
Smile and maybe tomorrow
(sonríe y quizás mañana)
You'll find that life is still worthwhile if you'll just...
(tú encontrarás que la vida todavía merece la pena, si tú sólo ...)

Light up your face with gladness
(enciende tu cara con alegría)
Hide every trace of sadness
(esconde toda señal de tristeza)
Although a tear may be ever so near
(aunque una lágrima pueda estar muy cerca)

That's the time you must keep on trying
(éste es el momento en que debes seguir intentándolo)
Smile, what's the use of crying
(sonríe, de qué sirve llorar?)
You'll find that life is still worthwhile
(encontrarás que la vida aún merece la pena)
If you'll just...
(si sólo..)

Smile, though your heart is aching
(sonríe, aunque el corazón duela)
Smile, even though it's breaking
(sonríe, aunque esté roto)
When there are clouds in the sky
(cuando hay nubes en el cielo)
You'll get by...
(obtendrás por...)

If you smile
(si sonríes)
Through your fear and sorrow
(a través de tu miedo y pena)
Smile and maybe tomorrow
(sonríe y quizás mañana)
You'll find that life is still worthwhile
(tú encontrarás que la vida aún merece la pena)
If you'll just Smile...
(si tú sólo...)

That's the time you must keep on trying
(éste es el momento en que debes seguir intentándolo)
Smile, what's the use of crying
(sonríe, de qué sirve llorar?)
You'll find that life is still worthwhile
(encontrarás que la vida aún merece la pena)
If you'll just...
(si sólo..)

Charles Chaplin & Michael Jackson

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Una Sonrisa Exactamente Asi...



Hasta ahora sonreíste siete veces. Por supuesto que las tengo contadas. Hace un rato increíblemente largo que vengo mareándote con mis palabras, por estrategia o por desesperación, y verte sonreír es –me parece- la única huella que puede llegar a indicarme si voy bien o si estoy perdido.

La primera fue la más fácil. Las difíciles fueron desde la segunda en adelante. Tu primera sonrisa fue automática, impersonal. Fue un reflejo de la mía. Casi un acto de imitación involuntaria. Un tipo joven se acerca a tu mesa, se te planta adelante y te dice “hola” mientras sonríe y vos, que estabas absorta mirando hacia fuera, hacia la calle, volvés de tu limbo y contestás aquella sonrisa con una igual, o parecida.

A partir de entonces las cosas se complicaron. Fue mucho más difícil conseguir que soltaras la segunda. Porque este desconocido que era –que sigo siendo- yo, sin dejar de sonreír, te pidió permiso para ocupar la silla vacía de tu mesa. Unos minutos –prometí-, no demasiados. Un rato, porque tenía que decirte algo. Entonces de tu rostro se fue aquella sonrisa, la primera, la del reflejo o el saludo, la que era nada más que un eco de la mía. Y en su lugar quedaron la extrañeza, la incertidumbre, las cejas un poco fruncidas, un ápice de temor. ¿Qué quería este desconocido? ¿De dónde lo habían sacado?

Como te sostuve esa mirada, como aguanté a pie firme este bochorno precisamente por causa y por culpa de esa mirada tuya, no de esa pero sí de otra nacida de los mismos ojos –la que tenías mientras mirabas hacia fuera del café sin ver a nadie, ni a mí ni a los otros, justo cuando yo pasaba corriendo por Suipacha-, como te la sostuve, digo, vi que estabas a punto de decirme que no, que no podía sentarme a tu mesa. ¿Dónde se ha visto que una chica acepte sin más ni más a un desconocido en su mesa, sobre todo si el desconocido tiene el traje desaliñado, la corbata floja y la cara empapada de sudor, como si llevara unas cuantas cuadras lanzado a la carrera?

Ibas a decirme que no, y si no lo habías hecho aún era porque en el fondo te daba algo de pena. Fue por eso, porque se notaba en tu rostro que ibas a decirme que no, aunque te diera pena, que alcé un poco las manos como deteniéndote, y te rogué que me dejaras hablarte de los uruguayos del Maracaná.

Para eso sí que no estabas lista. No había modo de que lo estuvieras. ¿Quién hubiese podido estarlo? Te habrá sonado igual de loco que si te hubiera dicho que quería contarte sobre la elaboración de aserrín a base de manteca o sobre la inminente invasión de los marcianos. Pero la sorpresa tuvo, me parece, la virtud de desactivarte por un instante la decisión de echarme.

Y en ese instante, como en el resto de esta media hora de locos, no me quedó otra alternativa que seguir adelante. ¿Te fijaste cómo hacen los chicos chiquitos, cuando se pegan sigilosos a las piernas de sus madres mientras ellas están atareadas en otra cosa, para que los alcen a upa aunque sea por reflejo y sin distraerse de lo que están haciendo? Más o menos así me dejé caer en la silla frente a vos. Sin dejar de hablar ni de mirarte, y sin atreverme a apoyar los codos sobre la madera, como para que mi aterrizaje no fuese tan rotundo.

Para disimular no tuve más opción que lanzarme a hablar, aunque no supiese bien por dónde empezar y por dónde seguir. Arranqué por la imagen que a mí mismo me cautivó la primera vez que alguien me puso al tanto de esa historia: once jugadores vestidos de celeste en un campo de juego, rodeados por doscientos mil brasileños que los aplastan con su griterío furioso, a punto de empezar a jugar un partido que no pueden ganar nunca.

Te dije eso y tuve que hacer una pausa, porque si seguía amontonando palabras esa imagen iba a perder su fuerza. Y noté que querías seguir escuchando, y no por el arte que tengo para contar, sino porque ese es un principio tan bello y tan prometedor para una historia que a cualquiera que la escuche sólo le cabe seguir atento para enterarse de lo que pasa con esos once muchachos.

Me pareció entonces que era el momento de agregarte algunos datos que te ubicasen mejor en esa trama. Año 1950, te dije, Campeonato Mundial de Fútbol, partido final Brasil-Uruguay, Río de Janeiro, 16 de julio, tres y media de la tarde, te dije.

Esa fue la segunda vez que sonreíste. Una sonrisa extrañada, a lo mejor desconcertada, a lo peor compasiva, pero sonrisa al fin. Ya no tenías temor de que este tipo locuaz de traje gris fuese un asesino serial o un esquizofrénico. Podía ser un idiota, pero en una de esas, no. Y la historia estaba buena. Por eso te seguí pintando el panorama, y te conté que los brasileños llegaban a ese partido final después de meterle siete goles a Suecia y seis a España. Y que Uruguay le había ganado por un gol a los suecos y había empatado con los españoles. Y que con el empate le alcazaba a Brasil para ser campeón del mundo por primera vez.

Ahí yo hice otra pausa, porque me pareció que tenías datos suficientes como para que la historia fuera creciendo en tu cabeza. “¿Sabés qué les dijo un dirigente uruguayo a sus jugadores, antes de salir a jugar la final?”, te pregunté. Vos no sabías, cómo ibas a saber. “-Traten de perder por poco. Intenten no comerse más de cuatro-. Eso les dijo. Les pidió que evitaran el papelón de comerse seis o siete. ¿Te imaginás?”, te pregunté. Y vos moviste la cabeza diciendo que sí, y yo me quise morir viéndote así, porque estabas imaginando lo que yo te estaba contando, y era una estupidez, pero fue entonces, hace veinte minutos, que tuve la intuición fugaz de que era el primer diálogo que teníamos en toda la vida. Vos estabas ahí, o mejor dicho vos estabas ahí dejándome a mí también estar ahí porque te estaba contando de los uruguayos. Era esa historia la que me tenía todavía vivo en el incendio de tus ojos, y por eso te seguí contando.

Esos once muchachos vestidos de celeste entraron a cumplir con un trámite, te dije. El de perder y volverse a casa. Para eso el Maracaná recién estrenado, las portadas de los diarios impresas desde la mañana, el discurso del presidente de la FIFA felicitando a los campeones en portugués, la mayor multitud reunida jamás en una cancha, los petardos haciendo temblar el suelo.

“Con decirte –proseguí- que la banda de música que tenía que tocar el himno nacional del ganador no tenía la partitura del himno uruguayo”, y abriste mucho los ojos, y yo te pedí que no abrieras los ojos así porque podías tumbarme al suelo con la onda expansiva, y esa fue tu tercera sonrisa, con las mejillas un poco rojas asimilando el piropo cursi y suburbano. Supongo que yo –definitivamente enamorado- también me puse colorado, y salí del paso contándote el partido, o lo que se sabe del partido, o lo que no se sabe y todo el mundo ha inventado del partido. Un Brasil lanzado a lo de siempre: a triturar a sus rivales, a engullir seleccionados, a llenarle el arco de goles a todo el mundo, a sepultar rápido los noventa minutos que los separaban de la gloria. Un Uruguay chiquito, un Uruguay estorbo, un Uruguay que molesta y pospone el paraíso. Un Uruguay ordenado y prolijo que le cierra todos los agujeros y los caminos, y un primer tiempo que termina cero a cero pero es casi lo mismo porque el empate le sirve a Brasil.

“Y empieza el segundo tiempo y a los dos minutos –continué- Friaca marca un gol para Brasil”. Entonces fruncí los labios y moví las manos en ese gesto que quiere decir “listo, ya está, asunto terminado”, y que vos interpretaste a la perfección, porque te pusiste un poco triste.

“Imaginate lo que era el Maracaná después del 1 a 0”, agregué. Los uruguayos ya tenían que meter dos goles, y en realidad lo más probable era que Brasil les metiera otros cuatro antes de que esos pobres muchachos consiguieran llegar a la otra área.

Creo que ese fue el momento más difícil. No digo de esa final del Mundo. Me refiero a nuestra charla, o más bien a mi monólogo. Tal vez te suene ridículo –en realidad lo lógico es que todo esto te suene absolutamente ridículo-, pero evocar ese instante del gol de Friaca, con todo el mundo enloquecido y feliz alrededor de esos once uruguayos náufragos me hizo sentir a mí también el frío mortal de la derrota. Y estuve a punto de rendirme, de ponerme de pie, de ofrecerte la mano y despedirme con una disculpa por el tiempo que te había hecho perder. No sé si te ha ocurrido, eso de entusiasmarte hasta el paroxismo con alguna idea que apenas la echás a rodar se vuelve harina y es nada más que pegote entre los dedos. Así quedé yo en ese momento.

Pero entonces me salvó tu cuarta sonrisa. Al principio no la vi, porque me había quedado mirando tu pocillo vacío y el vaso de agua por la mitad. Por eso me preguntaste “¿Y?”, como diciendo qué pasó después, y entonces no tuve más remedio que alzar la vista y mirarte. Tenías la cabeza apoyada en la mano, y el codo en la mesa y los ojos en mí. Y tus labios todavía no habían desdibujado esa sonrisa de curiosidad, de alguien que quiere que le sigan contando el cuento.

No me quedó más remedio –o lo elegí yo, es verdad, pero a veces es más fácil elegir cuando uno piensa que no tiene más remedio- que caminar hasta el fondo del arco y buscar la pelota para volver a sacar del mediocampo. Recién, hace quince minutos, lo hice yo; en el ’50, en Río, lo hizo Obdulio Varela. El cinco. El capitán de los celestes. Te dije que según la leyenda se pasó cinco minutos discutiendo con el árbitro para enfriar el clima del estadio. Pero son tantas las leyendas de esa tarde que si te las contaba todas no iba a terminar nunca. Esos uruguayos, pobres, habrán gastado mucha más saliva, a lo largo de sus vidas, desmintiendo las fábulas de lo que no fue que relatando lo que sí pasó.

Se reanudó el partido. Y yo, contándotelo, hice más o menos lo mismo. A esa altura se supone que está todo dicho y todo hecho –te situé-: Uruguay pudo resistir el primer tiempo completo. Ahora que entró el primer gol tiene que entrar otro más, y otros dos, u otros cuatro. Ahora la historia va a enderezarse y caminar derecha hacia donde debe.

Pero el asunto se escribe de otro modo. Porque ese gol que Friaca acaba de meter no es solamente el primero de Brasil en esa tarde. También es el último. Nadie lo sabe, por supuesto. Ni los brasileños que juegan ni los brasileños que miran ni los brasileños que escuchan. Pero los once celestes sí parecen tenerlo claro.

Tan claro que siguen jugando como si nada. Como si más allá de las líneas de cal se hubiese acabado para siempre el mundo. Tal vez por eso, porque están decididos ni más ni menos que a jugar al fútbol, desborda la camiseta celeste de Ghiggia por derecha, envía el centro y Schiaffino la manda guardar en el arco de Barbosa, que no lo sabe pero acaba de empezar a morir; aunque todavía le falten cincuenta años hasta que de verdad se muera.

No sé si en otros deportes esas cosas son posibles. En el fútbol sí. Nada es para siempre, ni definitivo, ni imposible. ¿Será por eso que es tan lindo? Faltan diez, nueve minutos para que Brasil sea campeón con el empate. Pero Ghiggia se la toca a Pérez que se la devuelve profunda, como en el primer gol, por la derecha, hacia el área. El puntero celeste lo encara a Bigode y lo deja de seña, aunque se acerca peligrosamente al fondo y eso lo deja sin ángulo de disparo. Lo lógico es que Ghiggia tire el centro. Eso es lo que esperan sus compañeros, que le piden impacientes la pelota. Es lo que esperan los defensores brasileños, que tratan de marcarlos. Y es lo que espera el pobre Barbosa, que se mueve apenas hacia su derecha para anticipar el envío.

Ahí vino tu quinta sonrisa. Fue de nervios. Faltó que te pusieras de pie para ver mejor, como hacen los plateístas en la cancha en las jugadas de riesgo. Esa fue la menos mía de todas tus sonrisas. Pero no me molestó, casi al contrario. Esa sonrisa fue toda para Ghiggia, para alentarlo a lograr lo que en apariencia no podía salirle: sacar el balinazo al primer palo, meter el balón entre Barbosa y el poste. Prolongaste tu sonrisa para acompañarlo en su carrera con los brazos en alto, esa carrera a solas, a solas porque sus compañeros simplemente no pueden creer que la pelota haya entrado por donde no había sitio para que entrase.

A esa altura me faltaba contarte poco. El público enmudeció de pavor, y a los jugadores de Brasil el alma se les llenó de malezas heladas. Y ahí llegó tu sexta sonrisa. Esta fue confiada. Ya habías entendido cómo terminaba la historia. Lo único que querías era que te lo confirmase. Te agregué una última leyenda, porque aunque tal vez también esa sea mentira, de todos modos es hermosa. Con el tiempo cumplido, cayó un centro al área de Uruguay. El uruguayo Schubert Gambetta alzó los brazos y tomó la pelota con las manos. Sus compañeros se querían morir. ¿Cómo va a cometer ese penal infantil en una final del Mundo, con el tiempo cumplido? Lo increpan, lo insultan. Gambetta los mira sin entenderlos. Se defiende, tal vez a los gritos, tal vez lo hace llorando. Les dice que miren al árbitro. Les pregunta si no lo escucharon. Porque aunque parezca imposible, Gambetta es el único que ha escuchado el pitazo final. Es el único que ha sido capaz de discriminar de entre todos los ruidos –el de la pelota, el de las voces, el del pánico- el sonido del silbato. Los demás terminan por entender que es cierto: el partido ha terminado, Uruguay es campeón del mundo.

Y cuando hice un segundo de silencio después de la palabra “mundo”, tu séptima sonrisa se iluminó del todo, en el alborozo de saber que esos once muchachos de celeste habían sido capaces de saltar todas las trampas del destino para volverse a Montevideo con la Copa. La tortuga que derrota a la liebre, el mendigo hecho príncipe, David contra Goliat, pero con pelota.

Si hubiese ganado Brasil nadie se acordaría demasiado del 16 de julio de 1950. Lo normal no se recuerda casi nunca. Pero ganó Uruguay, un partido que si se hubiese jugado mil veces Uruguay debería haber perdido novecientas cincuenta y empatado cuarenta y nueve. Pero de las mil alternativas Dios quiso que cayera esta: Uruguay da el batacazo más resonante de la historia del fútbol, y más de medio siglo después yo me acerco a tu mesa y te lo cuento.

Hoy es 28 de julio. Pero si vos ahora me decís que me levante y me vaya, da lo mismo que sea 37 de noviembre. Lo del 37 de noviembre te lo dije recién, hace dos minutos, pero tu sonrisa no llegó a ser porque viste mi expresión seria y te contuviste. Porque ahora hablo más en serio que en todo el resto de esta media hora que llevo sentado enfrente tuyo. Y si vos ahora me decís que me vaya, yo me levanto, dejo tres pesos por el café, te saludo alzando una mano, me mando mudar y sigo por Suipacha para el lado de Lavalle. Y vos de nuevo te ponés a mirar por
la vidriera.

Igual
andá con cuidado, porque es muy probable que si reincidís en eso de mirar hacia afuera con esos ojos que tenés, otro tipo haga lo mismo que yo, se enamore y entre. Más difícil será que te cuente una historia como esta que acabo de contarte, pero algo se le ocurrirá, mientras intenta no perderte. Pero bueno, pongamos que eso no sucede, y el resto de los hombres te deja en paz, mirando hacia la calle. En ese caso, de aquí a unos minutos se te irán borrando de la memoria los tonos de mi voz y los detalles de mi cara.

Y ahora viene lo más difícil. El problema es que los uruguayos pueden acompañarme hasta aquí y nada más. De ahora en adelante es imposible. Y mirá que, para esos tipos, no parece haber muchas cosas imposibles. Pero lo que falta por hacer es asunto mío. O mío y tuyo, pero no de ellos.

Lo que me falta contarte es el final, o el principio, según se mire. Me falta hablarte de mí, hace media hora, corriendo como un loco por Suipacha hacia Corrientes. Tarde, tardísimo, porque hoy todo me salió al revés desde el momento mismo en que abrí los ojos, esta mañana. El despertador que no sonó, o que me olvidé de poner, el golpe que me di con el borde de la puerta en plena frente, los dos colectivos que pasaron llenos y me dejaron de seña en la parada, el subte que fui a tomar desesperado por no llegar tardísimo al trabajo y que hizo que fuera corriendo por Suipacha desde Rivadavia y no desde Paraguay, y el semáforo de Corrientes que pasa al verde diez segundos antes de que llegue a la esquina y los autos que arrancan y yo que me agacho con las manos sobre los muslos intentando recuperar un poco el aliento, mientras giro de espaldas a la calle y me topo con el bar y con tu codo en la mesa y tu cabeza en la mano y tu mirada en el vidrio pero viendo nada.

No importa lo primero que pensé al verte. O sí, pero no es el momento. Tal vez haya oportunidad, alguna vez, de decírtelo. Depende.

Lo que sí puedo contarte es que en ese momento, mientras me asaltaba el dilema de volverme hacia Corrientes y seguir corriendo hasta Lavalle o entrar a encararte es que vinieron los uruguayos. Llegaron en ese momento. Los once: Máspoli; González y Tejera; Gambetta, Varela y Rodríguez; Ghiggia, Pérez, Migue, Schiaffino y Morán.

Te parecerá tonto, pero esos uruguayos del Maracaná me sirven de talismán. No siempre. Sólo recurro a ellos en situaciones difíciles. A veces recito la formación, como rezando. O me los imagino en el momento de entrar a la cancha con cara de “griten todo lo que quieran, que nos importa un carajo”. O lo veo a Ghiggia en el momento de meter el balón por el ojo incrédulo de la aguja de Barbosa. Si Uruguay pudo en el ’50, me dije... en una de esas quién te dice.

Por eso me desentendí del semáforo y de la calle Corrientes y entré al bar y caminé hasta tu mesa y te sonreí y vos, por reflejo, me devolviste tu primera sonrisa. Pero como te dije hace un rato el problema no son tus primeras siete sonrisas. El asunto es la que viene.

Tengo novecientas noventa y nueve chances de que me digas que me vaya, y una sola de que me pidas que me quede.

Porque ponele que yo ahora termino y vos sonreís: alguien lo mira de afuera y puede decir “¿Y qué tiene que ver que sonría? Puede sonreír porque piensa que estás loco, o que sos un tarado”, y es cierto, puede ser por eso. Y en una de esas es verdad.

Pero también puede ser que no, que sonrías porque te gusté, o porque te gustó la historia que acabo de contarte. O las dos cosas: a lo mejor te gustamos mi historia y yo, y a lo mejor te estás diciendo que en una de esas para vos también este es un día especial. Un día distinto, ese día diferente a todos los otros días en que las cosas se salen de la lógica y la vida cambia para siempre, y a lo mejor pensás eso a medida que yo te lo digo y en tu cabeza se abre la pregunta de si no será una buena idea seguirme la corriente, por lo menos hasta dentro de medio minuto cuanto te invite al cine y a cenar, o hasta dentro de un mes o hasta dentro de un año o hasta dentro de cuarenta.

Y puede que ahora sonrías una sonrisa que me indique a mí, que llevo media hora intentando leer las señales de tu rostro, que hoy no sonó el despertador y me pegué con el filo de la puerta y perdí los colectivos y corrí hasta el subte y vine corriendo desde Rivadavia y me cortó el semáforo y giré y vos estabas sentada en el café nada más que para esto, para que yo me atreva a rozar tu mano con la mía y vos de un respingo y me mires a los ojos con tus ojos como lunas y yo te sonría y vos también me sonrías, pero no con una sonrisa cualquiera sino con esta que te digo y que vos estás empezando a poner, ¿ves? Así: una sonrisa exactamente así.

Eduardo Sacheri

jueves, 20 de agosto de 2009

C a t a r s i s


CANSADA:


Del cuerpo;


De la ropa;


Del cansancio;


Del espacio inexistente;


De ser presa de mis principios,


De Irresponsables y Responsables;


De la Falta de Proyectos y de recursos;


De sueños que no quieren dejar de serlos;


De Conceptos de quienes usan otros zapatos;


De incongruentes que piensan A dicen B y hacen C.

De Filos Filosos que pretenden camuflarlos de Filosoficos


FELIZ:

Del Cuerpo que le sobran cosas pero no le falta nada. Esta entero, completo y perceptivo…;

De la ropa por que tengo y que sobra, que abriga, que adorna…;

Del Cansancio por que los motivos que lo provocan son buenos…;

Del Espacio que será pequeño pero contenedor…;

Por que mis principios siguen intactos, por más que sean boicoteados…;

Por que irresponsabilidades y responsabilidades de otros me ratifican que soy diferente a ellos…;

Por que por mas que no tenga proyectos, tengo con quien armarlos, y aun que los recursos no permitan concretarlos… en mitad de camino no quedo sola…;

Por que no dejo de soñar…;

Por que los conceptos pretenden lo mejor para mi…;

Por que puedo darme cuanta de la incongruencia, y no dejarme arrastrar por ellos…;

Por que ante filos filosos engañosamente filosóficos, prevalece mi filosofía de vida…;

jueves, 13 de agosto de 2009

P u e n t e




Hoy te busque, en la rima que duerme con todas las palabras,

Si algo calle, es porque entendi todo... menos la distancia

Desordene atomos tuyos para hacerte aparecer

Un dia mas... un dia mas

Arriba el Sol, Abajo el reflejo

Ve como estalla mi alma

Ya estas aqui

Y el paso que dimos es causa y efecto

Cruza el amor

Yo cruzare los dedos

Y gracias por venir

Adorable puente, se ha creado entre los dos

Adorable puente....

cruza el amor

Por el puente

Usa el amor

Como un puente



Piedras Del Norte

Bordenado tu humedad, rumiando cada madero de tu cuerpo sin letra,
Y subiendo por tu lengua porque las otras escaleras se perdieron.
Y bajando suavemente por tu espalda hasta encontrar praderas,
alturas, piedras del norte donde resbalo y caigo.
Y besandote al final donde la tierra se vuelve UN MAR entre mis piernas.
*
Luis Gruss
*
Malos Poetas

sábado, 8 de agosto de 2009

Wish You Were Here


Ojalá estuvieses aquí.

Así que, así que crees que puedes distinguir el paraíso del infierno,

cielos azules del dolor

¿Puedes distinguir un campo verde de un frío raíl de acero?

Una sonrisa de un cumplido,

¿Crees que puedes distinguir?

Y ¿Consiguieron transformar tus héroes por fantasmas?

¿Cenizas calientes por árboles?

¿Aire caliente por brisa refrescante?

¿Confort frío por cambio?

¿Y canjeastes participar en parte de la guerra por un papel principal en una jaula?

Como desearía,

Como desearía que estuvieses aquí.

Somos solo dos almas perdidas, nadando en una pecera, año tras año

Corriendo sobre el mismo viejo suelo.

¿Qué hemos encontrado? Los mismos viejos miedos

Ojalá estuvieses aquí



Pink Floyd




viernes, 24 de julio de 2009

La Renuncia


He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.
Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...
*

lunes, 13 de julio de 2009

C u a r e n t e n a



Con qué ferocidad y a qué hora importuna
salen tus veinte años de la fotografía
para exigirme cuentas.
En los ojos heridos por la luz
sostienes la mirada de mis sobras,
en el descaro de tus profecías
desdeñas la lealtad de mis recuerdos,
en la piel transparente
anegas el cansancio de mi piel
y defines mis años por traiciones.
No escandalices más,
hablemos si tú quieres,
elige tú las armas y el paisaje
de la conversación,
y espera a que se vayan los invitados
a la cena fría de mis cuarenta años.
Por evaporaciones, como las aguas sucias de los charcos
se acercan a las nubes, caminaré contigo
hasta la plaza de tu juventud.
Allí están los magníficos árboles de las ciencias y las letras
con sus palabras en el mes de mayo,
y el orden de los números a la orilla del tiempo,
más cerca de las sumas que de las divisiones.
Imagino tu voz, supongo el aire
-porque a veces regresa hasta mis labios en noches de espesura-
con el que afirmarás que toda libertad es una roca,
que no faltan el viento y las razones,
sino la voluntad en el timón,
para gritar después que mi conciencia es ya ropa tendida,
palabras puestas a secar.
Tendrás razón. No digo ni la mitad de lo que siento.
Pero recuerda que mi soledad,
la que arde en mi lámpara de desaparecido,
es el silencio de las causas públicas.
Y puedes comprenderme: mis mujeres dormidas,
el cajón de los barcos indefensos,
un teléfono antiguo...,
todas las tachaduras se parecen a la inquietud
que sufres ante la vida en blanco.
Ya que fuerzas mis sombras con tu luz
comprende mi silencio en tus exclamaciones.
Porque sabes que sé el lado frágil de la impertinencia,
lo que hay de imitación en tu seguridad,
la certeza que llega de los otros para empujarte
por el afán de ser el elegido, por el deseo de gustar,
hasta vivir de oídas en muchas ocasiones.
Aceptaré las quejas,
si tú me reconoces la legitimidad de la impostura.
Ahora que necesito meditar
lo que creo en busca de un destino soportable,
me acerco a ti, porque sabías meditar tus dudas.
Cuando tengas la edad que se avecina,
admitirás el tiempos de los encajadores,
la piel gastada y resistente, el tono bajo de la voz
y el corazón cansado de elegir sombras de pie o luz arrodillada.
Después de lo que he visto y lo que tú verás,
no es un mal resultado, te lo juro.
Baja conmigo al día, ven hasta los paisajes verdaderos
en los que discutimos, y me agradecerás
la difícil tarea de tu supervivencia.

martes, 7 de julio de 2009

Tu Cuerpo Esta A Mi Lado


Tu cuerpo está a mi lado fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo te está abrazando a ti mientras yo tengo inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado y el bajo y suave respirar de tu vientre sin mis labios.
Te digo a media voz cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo y te beso
como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras y te aprietas a mí
y haces tu llanto sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar,
mientras las cosas se ponen a escuchar lo que no hablamos.

lunes, 22 de junio de 2009

Nunca Te Quejes


Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tu has hecho
lo que querías en tu vida.
Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo
y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge delas cenizas de su error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte,
enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos
y prueba que tu siempre has de ganar.
No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro,
acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar
y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo,
piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo
y tus problemas sin eliminarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y
a ser más grande que el más grande de los obstáculos,
mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte
y dejarás de ser un títere de las circunstancias
porque tu mismo eres tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas
y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida,
ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida;
nunca pienses en la suerte, porque la suerte es:
el pretexto de los fracasados.
*
*
Pablo Neruda

martes, 26 de mayo de 2009

I dreamed a dream






Soñé un sueño ya hace tiempo
Cuando había esperanza y vivir valía la pena
Soñé que el amor no moriría nunca
Soñé que Dios perdonaría
Entonces era joven y valiente
Y se hacían, se usaban y se desperdiciaban sueños
No había rescates que pagar
Ni canciones sin cantar, ni vino sin probar
Pero los tigres vienen de noche
Con sus voces estruendosas
Al igual que te arrancan la ilusión
Vuelven tu sueño en vergüenza
Él durmió un verano a mi lado
pasé unos días maravillosos
Él se llevó mi infancia
Pero se marchó cuando el otoño llegó
Y yo aún soñaba que él regresaría a mí
Que pasaríamos la vida juntos
Pero hay sueños que no pueden ser
Y hay temporales que no podemos aguantar
Soñé que mi vida sería
Tan diferente de este infierno en el que vivo
Tan diferente ahora de lo que parecía
Ahora la vida ha matado el sueño que soñé

Banda / Artista : Audra McDonald
Nombre de la Cancion : I dreamed a dream
Voz: Elaine Paige

Calla


Calla, el silencio es sagrado
Permanece callado
No te quiero escuchar
Y respeta las leyes del silencio total
Por favor no hables mas
Calla, No me digas lo malo
Lo que crispa mi mano
Que no puede destruir
Solo dame el beso que no me quieres dar
sin tener que rogar
No hables, no
es mejor callar
El silencio es sagrado
Si lo rompes
Se enoja y te atrapa
Y puede matarte
Calla, me hablaras con las manos
Con los labios sellados
Sin la voz me hablaras
Porque hablando
se dicen cosas que hay que callar
Para siempre, por piedad
Calla y que el mundo se pueble
De un silencio absoluto
Que enmudezca tu voz
Yo me niego a escuchar tu absurda verdad
Que me dejas
Que te vas

Memory (EPICA)










Medianoche
Ni un sonido en la acera
¿la luna a perdido su recuerdo?
Esta sonriendo sola
Bajo la luz del farol
Las hojas marchitas
Se juntan a mis pies
Y el viento
Comienza a gemir
Recuerdo
Solita bajo la luz de la luna
Puedo sonreirle
A los viejos tiempos
La vida era bella entonces
Recuerdo
Lo que es la felicidad
Deja que el recuerdo
Surja otra vez
Cada farol
Parece anunciar
Una advertencia fatalista
Alguien murmura
Y un farol titila
Y pronto sera la mañana
Luz del dia
Debo esperar el amanecer
Debo pensar en una nueva vida
Y no debo Rendirme
Cuando el alba llegue
Esta noche sera
Un recuerdo tambien
Y un nuevo dia
Comenzara

Se extingue el calor
De los dias humeantes
El olor frio y añejo
De la mañana
El farol ya no alumbra
Otra noche se acaba
Otro dia esta amaneciendo
Tocame
Es tan facil dejarme
Solita con mi recuerdo
De mis dias bajo el sol
Si me tocas
Entenderas
Lo que es la felicidad
Mira que un nuevo dia
Ha comenzado
Medianoche
Ni un sonido en la acera
¿la luna a perdido su recuerdo?


Simone Simons

miércoles, 20 de mayo de 2009

Hasta Mañana


Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido nada,
con tal de compartir apenas este universo
que hemos conseguido por las malas
y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil,
sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
No me lo digan cuando me despierte.

martes, 19 de mayo de 2009

No Te Rindas


No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti


14 de septiembre 1920
17 de mayo 2009
Adios a un grande...
*
*
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Te Quiero
..."si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada
te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca"...
*
*
*
Corazon Coraza
..."pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero si no te miro amor
si no te miro"...
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Estados de Animo
... "sereno en mi confianza confiando
en que una tarde te acerques y te mires,
te mires al mirarme"...
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No te salves
... "y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces...
no te quedes conmigo" ...
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Tactica y estrategia
..."Mi táctica es mirarte"...
..."mi táctica es hablarte y escucharte"...
..."mi táctica es quedarme en tu recuerdo"...
..."mi táctica es ser franco y saber que sos franca"...
..."Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple
Mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites"...
*
*
*
Hagamos un Trato
..."si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos
no alerte sus fusiles ni piense qué delirio
a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo"...
*
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*
Me gusta la gente que vibra,
que no hay que empujarla,
que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar...
*
*
*
Su última obra publicada, el poemario Testigo de uno mismo, fue presentada en agosto del año pasado. Casi como un legado final escribió: "Acontece la noche y estoy solo/ cargo conmigo mismo a duras penas/ al buen amor (el de su esposa) se lo llevó la muerte/ y no sé para quien seguir viviendo"

miércoles, 6 de mayo de 2009

Monigote

aca no hace falta payaso nariz..

miércoles, 29 de abril de 2009

Cumple Clown Ali

Las Nenas



Narices decote

Gemes Clown



Que Cara Que Gesto....


Pucha 50 Pirulos!!!



www.nohaymasvasos.com
Chin Chin


Apurate que no salis en la Foto!







martes, 21 de abril de 2009

Cosas De Clown

Danilo Too Much Clown


Oso Mimoso Clown
Mama Clown




Lenguita Clown




Mmmm Clown
Cubys & Bullis Clown







Danilo Pillin Clown
Danilo Noni Clown






Ariana Clown









Chulas Clown










Tano Miau Clown







Toto Clown












Cubys Ma Clown