viernes, 28 de mayo de 2010

El valioso tiempo de los maduros

“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…”


**Mario De Andrade**

lunes, 24 de mayo de 2010

La destrucción de la realidad

Como operación delicada que es, los poetas
comienzan a roer la realidad con tal delicadeza
e inocencia que nadie, juraría,
creería que eso es lo que sucede.
Se desmontan los mecanismos del pensamiento.
La orfebrería mental
se desvanece.
La realidad se aleja del corazón.
Desaparece elplacer.



(Otra manera de verlo:
el mundo se aleja de los hombres
porque el mundo los sobrepasa en inteligencia,
veut dire: la Tierra piensa.)

Se destruye la tapa de lo razonable:
el cerebro estalla.
Entonces la vuelta de tuerca,
el golpe de efecto,
retroceso para la ironía:
se ha ido,
se ha ido,
repite la voz: se ha ido
un hombre viejo que al enfrentar su vejez
decidió arrancar de la muerte
un argumento: la revelación de un misterio:
ver lo que no existe.




Poemas de Víctor Redondo

lunes, 3 de mayo de 2010

Inutiles Cronicos


Las grandes obras las sueñan los genios locos.

Las ejecutan los luchadores natos.

Las disfrutan los felices cuerdos.

Las critican los inútiles crónicos....

Cuando apuntas con el dedo, recueda que otros tres dedos te señalan a ti.

Cuando el carro se ha roto, muchos os dirán por donde no se debía pasar.

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

Cuánto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.

Duerme con el recuerdo de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta.

El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio. El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.

La preocupación, con frecuencia, proyecta una enorme sombra de algo muy pequeño.

La sabiduría inútil sólo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.

Las grandes obras las sueñan los genios locos.

Las ejecutan los luchadores natos.

Las disfrutan los felices cuerdos.

Las critican los inútiles crónicos.

Nadie prueba la profundidad del río con ambos pies.

No hables mal del puente hasta haber cruzado el río.

Para la hormiga el rocío es una inundación.

Se aprende poco con la victoria, en cambio mucho con la derrota.

Si tienes la lengua larga, conviene que tengas el lomo duro.

Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.

Trata a los pequeños como tú quisieras ser tratado por los grandes.