
Las grandes obras las sueñan los genios locos.
Las ejecutan los luchadores natos.
Las disfrutan los felices cuerdos.
Las critican los inútiles crónicos....
Cuando apuntas con el dedo, recueda que otros tres dedos te señalan a ti.
Cuando apuntas con el dedo, recueda que otros tres dedos te señalan a ti.
Cuando el carro se ha roto, muchos os dirán por donde no se debía pasar.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
Cuánto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Duerme con el recuerdo de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio. El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
La preocupación, con frecuencia, proyecta una enorme sombra de algo muy pequeño.
La sabiduría inútil sólo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Las grandes obras las sueñan los genios locos.
Las ejecutan los luchadores natos.
Las disfrutan los felices cuerdos.
Las critican los inútiles crónicos.
Nadie prueba la profundidad del río con ambos pies.
No hables mal del puente hasta haber cruzado el río.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Se aprende poco con la victoria, en cambio mucho con la derrota.
Si tienes la lengua larga, conviene que tengas el lomo duro.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Trata a los pequeños como tú quisieras ser tratado por los grandes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario